Me dijeron que era estrecha…

Hace unos días asistí a una reunión para el programa jefas de hogar de la comuna de Chillán Viejo, donde me invitaron para hablar de derechos sexuales y reproductivos, asistieron varias mujeres, y la conversación que duraría solo dos horas se transformó en 4. Importante decir que fue muy amena y que todas participaron.

Cuando inicié la exposición, me presenté, les conté de mis hijos, mis motores, mi esposo y mi experiencia profesional, y rápidamente comenzamos a hablar de uno de los temas más importantes en la vida de algunas mujeres, el nacimiento. Como es natural en cualquier reunión de esta naturaleza todas quisieron contar y hablar de sus experiencias, sobre todo de las experiencias no tan buenas y hoy me gustaría contarles la primera historia.

No mencionaré su nombre, solo les hablaré del tema

“yo era muy estrecha señorita”, así que me hicieron 3 cesáreas.

Escuche atentamente cada historia, para quienes me conocen saben que escucho atentamente, pero que también hablo harto y me gusta dar respuestas rápidas a las cosas que considero más pertinentes, pero esta charla me encontró en un momento de madurez de la vida personal y profesional, así que escuche todas las historias con mucha paciencia.

Ella nos contó que su primer parto ocurrió cuando era adolescente, no recuerdo bien su edad, pero ese parto termino en una cesárea supuestamente porque ella era estrecha, y por la misma razón los partos que vinieron a continuación, debido a la época en la que ella se encontraba, fueron cesáreas también. Para quienes no lo saben hoy, las cosas son diferentes ya que luego de una 1 cesárea se puede intentar un parto vaginal, después de algunos controles especiales para resguardar la seguridad. 

Bueno, en ese caso no fue así, la cesárea se vivió, porque la anterior era cesárea y porque ella ya tenía el diagnóstico de estrechez, por lo tanto, no podría parir.

Quiero contarles esta experiencia porque siento que a través de la conversación podemos resignificar nuestras historias y dar entendimiento y claridad a nuestra experiencia, que en este caso estaba marcada por la desinformación. Y así también ayudamos a las nuevas generaciones que viven sus partos en la actualidad a desmitificar creencias que han perdurado por generaciones y nos acercan al miedo, alejándonos de la naturalidad.

Vamos a poner un poco en contexto esta información, esta mujer de la que hablo había parido hace más de 15 años a su primero hijo, y hace 15 años la mayoría de los partos en todo Chile, se vivían siguiendo ciertos protocolos. Como, por ejemplo, la mujer vivía su parto acostada, muchas veces con monitoreo continuo (maquina para vigilar latidos fetales y contractilidad uterina) lo que ahora está contraindicado en la mayoría de los partos (hay algunos que si lo requieren) ya que mantienen a la mujer en posición acostada que no permite la verticalidad, no permite la libertad de movimiento y no ayuda para nada con el alivio del dolor.

Al aumentar el dolor de la mujer, esta empieza a desesperarse, en ese tiempo, por lo general, no se permitía el acompañamiento, ni del padre, ni de nadie, en el trabajo de parto de mujeres adultas, por lo cual esta mujer en esta situación más que una posición de vulnerabilidad estaba en una situación de sufrimiento. Este escenario marcado por el miedo, el dolor, la soledad, a veces frio y en algunas lamentables ocasiones malos tratos, producía al final  que las hormonas que se deben liberar y que ayudan en un parto normal y natural no se secretan y por el contrario aparecen otras que comienzan a generar posibilidades de que las cosas no resulten tan bien, me refiero realmente a que el parto se complique y que los riesgos de patología aumenten, debido a que las hormonas que sostienen la seguridad del proceso ya no están presentes en el torrente sanguíneo.

Esta mujer de la que hablo me contó que la trataron mal porque era adolescente, que en su casa le dijeron que no se quejara para que no la trataran mal, y que ella realmente no sabia bien que pasaba y tenía mucho miedo.

Ustedes han visto a alguna mamífera parir? Alguna mamífera podría parir naturalmente en condiciones de estrés, miedo o cuando se siente amenazada?

Sabemos que hoy en día todo esto puede pasar, a veces sigue pasando, pero creo que cada vez mes, las leyes, los avances tecnológicos y la globalización nos han permitido entender algunos procesos y tener estudios más acabados del parto y su fisiología. 

Hay hartas cosas que desconocíamos y que ni siquiera eran mencionadas en la Universidad hace 20 años atrás cuando yo comencé mi carrera, por ejemplo, que la pelvis se movía!!!! OOOOO SIIIIII. La pelvis se mueve, y se mueve durante el trabajo de parto debido a una hormona llamada relaxina, que viene a comportarse como una especie de lubricante de las articulaciones del cuerpo entero, pero con más intensidad en las articulaciones utilizadas en el parto, como las de las del pubis, sacro y coxis. Esta hormona es tan importante y a la vez fue tan desconocida por tantos años, que muchos profesionales estaban convencidos que la pelvis era rígida y que para algunas mujeres sería el gran enemigo a la hora de parir una guagua normal a grande. 

Entonces cuando se hacían los famosos tactos de rutina desde las 37 semanas en adelante, para saber si la mujer tenía dilatación o no y obviamente la secreción máxima de relaxina aún no había ocurrido porque aún faltaban hasta 3 semanas quizás, para que esa criatura estuviera madura para nacer, los profesionales podían llegar a pensar, muy lógicamente, que las guaguas según ese examen, no podrían caber por el espacio que se palpaba en esa pelvis y muchas veces se decidía realizar una cesárea por esta razón, y se les “diagnosticaba” con caderas estrechas. Esto no era real ni en esa época ni ahora, el problema era que el examen no estaba siendo utilizado en las condiciones realmente optimas para saber que esa guagua iba a pasar o no por el canal del parto, porque la concentración de relaxina en sangre aun no era la máxima debido a que esta mujer no estaba en trabajo de parto ni con contracciones, pero además porque es un proceso muy subjetivo que tiene que ver con el operador, su expertiz, el tamaño de sus dedos, y el manejo de este examen también. 

Hoy en día el examen que se llama pelvimetría esta desaconsejado y desactualizado porque no tiene una evidencia que hoy avale su uso, sin embargo se sigue realizando, lo que considero terrible.  

Si nos detenemos nuevamente a analizar toda esta situación podemos revisar el lenguaje utilizado que además según las mujeres lo describían era como una condena que se traspasaba de generación en generación, si yo soy estrecha mi hija también será estrecha. Pero ¿estrechas de dónde? ¿Estrechas de cadera? ¿Qué es la cadera? ¿Dónde está ubicada? ¿Tiene relación estrecha o directa con el parto vaginal? 

Mira esta imagen

¿En que sector está la cadera?

La cadera es la articulación que une el hueso femoral con la pelvis, ese espacio ni siquiera podemos tocarlo desde el exterior, esta lleno de ligamentos, nervios, grandes vasos, tejido muscular, conectivo, grasa y piel. 

¿A que se referían o se refieren entonces?

Cuando se habla de caderas se refieren en general al tamaño que tiene la distancia entre una cresta iliaca y la otra, y a pesar de que visualmente en una mujer delgada, pareciera que esa medida es menor que en una mujer con un poco más de peso, pues los huesos son más menos del mismo tamaño, sobre todo los huesos de la pelvis. 

Los huesos pelvianos realmente estrechos son los huesos de la pelvis masculina, que, si pudiéramos tener la fortuna de observarlos bien, notaríamos el poco espacio que existe como para que un bebé quepa por el canal. Pero como sabemos a lo largo de la historia de la humanidad la anatomía más estudiada era la masculina, cabe considerar aquí que el estudio del clítoris es del siglo XX y que antes no se tenía conocimiento de su existencia en la escuela de medicina por lo tanto no es raro pensar que no se supiera de los diámetros reales de la pelvis femenina y sus cambios debido a la acción de la hormona relaxina.