Dolor y placer sexual

Muchas son las mujeres a quienes he atendido y me han contado que no sienten placer u orgasmos, algunas me han dicho que sienten una leve sensación de bienestar y otras que la experiencia esta completamente más cerca de algo desagradable, a veces incluso doloroso.

La experiencia sexual es la respuesta de múltiples mecanismos, físicos, psicológicos, emocionales, hormonales y neurológicos que deberían según la sabiduría de la naturaleza y sentido común, darnos placer, y consecuentemente estimular zonas de nuestro cerebro que en el futuro nos dirán que esta experiencia es agradable y que la deberíamos seguir ejecutando. Sin embargo, el cerebro es un área de estudio en constante desarrollo, la respuesta de las personas a las emociones, al dolor, a un evento sensitivo, son cuestiones muy individuales y tienen relación con las experiencias de vida, factores genéticos, ambientales, en donde se incluye también la cultura y hasta las creencias religiosas. Dentro de esta individualidad tan particular de cada persona, se hace cuesta arriba descubrir cual o cuales de todas estas variables son las responsables de la ausencia de disfrute o de la experiencia dolorosa de una persona durante el acto sexual.

Las mujeres en general consultan cuando el acto de la penetración es lo que les molesta, o cuando sienten que ha disminuido su libido o simplemente no tienen deseo sexual. 

La consulta de mujeres con matrona en esta área generalmente se basa en la respuesta falocéntrica de la sexualidad, como única forma de experimentar intimidad o placer. Es importante destacar, que, a nivel anatómico, las mujeres contamos con un órgano específico relacionado a la sensación placentera que se encuentra ubicado en la superficie de la vulva y que es bastante extenso, el que es estimulado en general por vía externa, por lo que también esta preocupación, de ausencia de placer a través del acto de la penetración misma, podría estar relacionado más bien a un tema patriarcal y a la ausencia de la búsqueda del placer femenino, al desconocimiento anatómico de áreas importantes y a la poca práctica de posiciones que favorezcan el bienestar y disfrute de las personas con genitales femeninos.

¿Cómo saber que algo no está bien entonces?

Nuestro cuerpo a nivel físico, podríamos compararlo con una máquina, a esta máquina se le encienden alarmas cuando algo no está funcionando bien, así también el sistema inmunológico responde intentando eliminar amenazas que se introducen en nuestro cuerpo, como un resfrío común, por ejemplo, utilizando diferentes estrategias, sin embargo, el dolor generalmente es una de las guías para que sepamos: – ok, aquí algo anda mal, me duele la cabeza, o el estómago. En base a esta respuesta tomamos acción, y buscamos solución.

Pero ¿cómo sabemos que algo no está bien en la vida sexual si la respuesta es tan individual?

Esta situación es muy compleja para los profesionales de la salud, dependiendo de su nivel de especialización, conocimiento del tema, de sus propias costumbres y creencias también.

La evaluación de una usuaria que consulta por una situación de esta índole va a tener que ver con factores físicos, emocionales, sociales y se tiene que adaptar a su individualidad, no es algo estandarizado, idealmente debería incluir los aspectos que mencionaré a continuación:

En mi caso, la evaluación, la realizo con una entrevista exhaustiva en donde solicito antecedentes de salud, física y psicológica, además de antecedentes personales relacionados a probables situaciones de abuso sexual o algún trauma que la usuaria crea pudiera estar relacionada con la situación. También se comentan cuestiones relacionadas a la intimidad con la pareja en ese momento, nivel de confianza, de comunicación, algunas disfunciones sexuales o hasta problemas de violencia de género que pudieran estar aumentando el estrés. Otro de los factores a evaluar, es el tiempo que la mujer lleva con este problema, esto debido a la consecuencia más arraigada a nivel neurológico de haber asociado durante largos periodos el dolor con la actividad sexual, lo que hace más difícil volver a “enseñarle al cerebro que el acto sexual es algo placentero” También se consulta por el uso de anticonceptivos, ya que en algunos casos, el uso de algunas hormonas, está relacionada con la disminución de la lubricación y de la lívido en primera instancia. Consulta también por otro tipo de problemas relacionados al piso pélvico, como la incontinencia urinaria, o la urgencia al orinar, consulto por la autoexploración de los genitales y por la masturbación. Se consulta también por el tipo de educación, si hay relación en ella con alguna religión, o si hay una costumbre familiar relacionada a la iglesia, que desgraciadamente para algunas mujeres estas creencias están relacionadas a que el acto sexual es un pecado o esta relacionado con una cuestión inmoral de la que es muy difícil hablar, esto sucede cada vez menos, pero sigue ocurriendo, por lo que en las entrevistas es muy importante profundizar.

Luego de esta conversación se realiza un examen ginecológico para saber cuales son las áreas involucradas con el dolor si es que estas son físicas, y se descarta cualquier situación mecánica o física que sea causante del dolor, a veces por ejemplo está la hiper-contractura o tono del piso pélvico, alguna infección genital, entre otras cosas.

Al tener toda la información ya se puede tener un panorama más integrado de las áreas que involucran las posibles causas de la ausencia del placer y se puede planificar una intervención multidisciplinaria, entre matrona, kine de piso pélvico, psicóloga e inclusive nutricionista porque hasta los hábitos alimenticios y las faltas de nutrientes podrían ser factores importantes a tratar.

Actualmente nuestra sociedad sigue siendo machista, la cultura a muchas nos ha invitado a dar placer en vez de recibir, por lo que es importante hablar de estos temas, reconocer con quien te de la confianza de hablar, lo que te pasa en la intimidad, para que puedas descubrir una vida llena de placer, que lejos de ser algo inmoral está relacionada con una vida plenamente saludable y completa.